Categorización de fibras y estratificación en el vestir
| Tipo de fibra textil | Origen botánico | Hilado y finura | Clase social autorizada |
| Algodón (Ichtli) | Planta de algodón de tierras cálidas | Fibra larga, extremadamente suave | Reservado para la nobleza (pipiltin) |
| Maguey (Ixtle) | Hojas carnosas del agave silvestre | Fibra rígida, resistente y gruesa | Uso obligatorio en la gente común |
| Palma (Izhuatl) | Hojas secas de palmeras de la sierra | Trenzado tosco sin hilado fino | Calzado de trabajo y esteras (petates) |

Pigmentos naturales y fijadores orgánicos
| Nombre del colorante | Fuente de obtención natural | Tonalidad resultante en tela | Técnica de fijación empleada |
| Nocheztli (Cochinilla) | Insecto parásito del nopal | Rojo intenso, carmesí y púrpura | Mordentado con alumbre y zumo agrio |
| Xiquilite (Añil) | Hojas maceradas de la planta del índigo | Azul profundo y tonos turquesas | Fermentación en tanques de barro |
| Zacatlaxcalli | Parásito vegetal enredado en arbustos | Amarillo brillante y dorado | Hervido directo con ceniza vegetal |
El telar de cintura y la formación femenina
La producción de textiles en la sociedad azteca era una actividad exclusivamente femenina que abarcaba desde la recolección de las fibras hasta el tejido de complejas mantas ceremoniales. Desde la infancia, las niñas recibían instrucción rigurosa por parte de sus madres sobre el manejo del malacate o huso de barro para hilar las fibras de maguey o algodón. El sonido rítmico del malacate girando sobre pequeñas escudillas de cerámica formaba parte de la banda sonora cotidiana de cualquier patio doméstico.
El instrumento principal para la confección de prendas era el telar de cintura, una estructura ligera compuesta por varillas de madera que se sujetaba por un extremo a un árbol o poste de la casa y por el otro a la espalda de la tejedora mediante una banda de cuero. Este sistema permitía a la artesana regular la tensión de los hilos de la urdimbre ajustando la posición de su propio cuerpo. La destreza de la tejedora se medía por la uniformidad de la trama y la capacidad para incorporar motivos geométricos, representaciones de serpientes estilizadas o elementos botánicos directamente durante el tejido.
Las mantas o tilmatli tejidas no solo servían como prendas de vestir masculinas, sino que funcionaban como la principal moneda de cambio en los mercados imperiales y como tributo obligatorio exigido por la Triple Alianza a las provincias conquistadas. Una manta de algodón fino de alta densidad podía pagar el trabajo de varios meses o adquirir bienes suntuarios importados de costas lejanas. Así, el trabajo textil desarrollado en el ámbito doméstico constituía uno de los pilares financieros de la economía imperial mexica.